miércoles, 13 de agosto de 2014

ACTIVIDADES

Actividad 1

Opción 2 (Para reflexionar): Tome una de las consideraciones propuestas en el apartado: Para reflexionar, del material del curso de la unidad 1.

EL DOCENTE DEL SIGLO XXI
“Estamos ante el principio de una nueva etapa en la formación educativa. Las nuevas aplicaciones tecnológicas, cursos online y clases virtuales se convierten en la alternativa a las tradicionales academias”
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El mejor Docente es aquel que trata de realizar en sí mismo lo que trata de realizar en los demás (Demóstenes).
Las transformaciones que está viviendo el mundo contemporáneo en materia económica, social, política y cultura, aunado a los grandes avances de la ciencia y la tecnología en estos tiempos ha producido un nuevo contexto socio histórico, donde la sociedad humana cada día debe asumir los nuevos retos que le impone la sociedad de la información y el conocimiento.
Estas exigencias provocadas por esta nueva sociedad del conocimiento ha tocado a las universidades y a todos sus miembros en el mundo, todos estos procesos continuos de cambio ha producido la necesidad de formularse una nueva visión, sobre el papel del docente y los retos que estos deben asumir al igual que las universidades en el siglo XXI.

Toda acción del Docente ha exigido una transformación profunda y trascendental a lo largo de la historia de la educación. La educación de cara a los tiempos modernos se fundamenta en el ideal de perfeccionamiento tanto del hombre como de la sociedad.
El Docente debe de estar consciente de su rol. Su tarea principal es educar a sus alumnos y su gestión debe estar centrada en el desafío que con lleva transmitir un cumulo de contenidos a cada alumno. A través de los tiempos el Docente es visto como un modelo de la sociedad, por lo cual en la actualidad y tiempos venideros el docente debe estimular en el educando el desarrollo físico, emocional, intelectual, social, ético y espiritual. Por lo tanto esta situación merece una especial atención puesto que el papel del docente del siglo XXI, será cada vez más complejo; es importante resaltar que este debe responder a su propia especificidad histórica, cultural y los espacios geográficos que la rodean en las dimensiones ética, política, culturales, económica, jurídica que le sean de su competencia; en este sentido podemos señalar que la universalidad y los docentes tienen la misión de estar al servicio de los intereses del país, esto con el fin de promover cambios y desarrollo para la búsqueda del bienestar colectivo de la sociedad.

Las competencias del docente del siglo XXI están experimentando cambios constantes, cambios que estamos presenciando día a día, estos diversos procesos sociales, políticos, tecnológicos y económicos, están produciendo en el mercado laboral internacional, nacional y local con nuevas competencias profesionales, donde los nuevos docentes universitarios del siglo XXI, deben reunir una serie de características, habilidades y experiencias para lograr un espacio oportuno en esta sociedad de la información, el conocimiento y del talento humano.
En medio de estos grandes avances, el mundo laboral educativo ha cambiado su esquema, cada día se hace más complejo y explosivo, porque las demandas y los estándares en la calidad educativa universitaria necesitan contar con equipo de gestión en lo interno de su estructura de organización a profesionales proactivos, eficientes, creativos que acepten los cambios y los retos de las nuevas prácticas y las exigencias del mercado laboral global.

El docente del siglo XXI, este debe poseer un conjunto de competencias tales como:
I. Ética y valores
II. Autocritico
III. Visión sistemática
IV. Empatía- sinergia
V. Aprendizaje continuo y situacional
VI. Orientador
VII. Hermeneuta
VIII. Comunicación
IX. Trabajo en equipo
X. Aprendizaje
XI. Humanista
XII. Acompañante
XIII. Autodidacta
XIV. Liderazgo
XV. Conocimiento de las Tics
XVI. Motivación
XVII. Facilitador

Estas competencias deben estar presentes en el docente del futuro que aspira a incorporarse de forma efectiva al proceso de cambio y transformación al nuevo mercado laboral en la sociedad de la información y el conocimiento.
La nueva sociedad de la información, conocimiento y del talento humano, resalta la información del valor del conocimiento, tanto tácito como explícito, esto ha conllevado a las universidades y a su gente a repensar y a construir estrategias afectiva para captar a los mejores con el objetivo de fortalecerse y hacerse más competitivas para posicionarse de forma efectiva n el mundo académico.
Las universidades hoy en día están experimentando cambios producto de una nueva concepción filosófica que comienza a gestarse por el nuevo proceso revolucionario y la nueva visión del modelo educativo nacional.
Por tal razón, la nueva realidad exige a las universidades nacionales y privadas a todos sus docentes a desmontar la vieja visión tradicionalista para darle paso a la nueva propuesta revolucionaria que se sustenta en el tercer motor que es moral y luces educación con valores socialistas. Su implementación viene a detener de manera firme el proceso de descomposición social, a raíz de la falta de un sistema de educación cívico y humanista que nos hubiese llevado a tener un modelo de sociedad en el cual tuviese prioridad la calidad de vida de los ciudadanos por encima de criterios mercantilistas.
En este nuevo contexto, el docente superior debe tener como premisa filosófica el valor moral como fuente para perfeccionar al hombre en cuanto a ser hombre, en su voluntad, en su libertad, en su razón, el valor moral nos llevara a construir a un hombre más crítico y humano. Dicha hermenéutica permite penetrar en la esencia de los procesos y fenómenos de la naturaleza, sociedad y el pensamiento al ofrecer un instrumento metodológico para su interpretación desde niveles de comprensión, explicación e interpretación que desarrolle la construcción del conocimiento para su aplicación en la vida social. El nuevo rol del docente debe tomar en cuenta la hermenéutica en sus perspectivas de desarrollo:
La interpretación totalizadora en nuestro caso del sujeto que abarque desde el conocimiento preliminar de éste hasta su observación, comprensión, explicación e interpretación de enfoques y teorías.
La visión detallada de sus componentes o configuraciones que releven sus principales rasgos, cualidades y relaciones esenciales, pero siempre desde esa perspectiva globalizadora de ese sujeto.
El docente del siglo XXI debe ser un gestor de conocimiento compartido donde las partes involucradas en el proceso de enseñanza y aprendizaje se geste a través de la empatía y la sinergia.
Este docente debe poseer competencias generales y especializadas con el objetivo de dinamizar de forma efectiva el proceso compartido de enseñanza y aprendizaje.

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